Una red de ayuda entre mujeres
- ALEJANDRA OROZCO
- 7 nov 2018
- 3 Min. de lectura

Tuxtla.- Como mujer, ¿qué harías si ves a una mujer usando papel mojado o periódico en su periodo menstrual porque no tiene una toalla femenina a la mano? ¿La dejarías sola o le tenderías la mano?
Jacivi Gómez es una abogada que prestó su servicio social en la cárcel cuando estudiaba la universidad, y se encontró con un foco rojo de infección al ver que las mujeres no contaban con artículos de higiene y tenían que recurrir a estas situaciones para pasar el periodo.
“Dije, un día voy a regresar, en ese entonces por la edad no podía apoyarlas, pero hace cuatro años tuve la oportunidad de volver a acercarme a ellas y creé la fundación Unidas por la Sangre, al principio eran sólo toallas femeninas, de ahí el nombre”, señaló.
Ayuda de mujer a mujer
El objetivo es ayudar a mujeres en prisión en los Cerss El Amate, el de San Cristóbal y el de Tapachula, una población de 140 mujeres en total a quienes se les llevan artículos como papel de baño, jabón, shampoo, toallas, desodorante, crema, artículos de belleza que les harán llegar en navidad, por lo que la campaña actual invita a acompañar estos artículos con bolsas de mano en buen estado o envueltos como regalo.
Una vez listos, el centro de acopio es la galería Rodolfo Disner, ubicada en la 4a norte entre 2a y 3a poniente, número 342; realizan entregas bimestrales, unas seis al año, ya que si bien en los Cerss hay venta de toallas femeninas, su costo es elevado, llegando a los 50 pesos.
“Hemos tenido una respuesta maravillosa, cada vez más gente se suma y aunque la población es menor, seguimos teniendo una respuesta fuerte, la gente sigue participando desde hace ya cuatro años”, señaló.
Aunque ya existen inventos como la copa menstrual, no es tan fácil llevárselas porque se presta a malas interpretaciones con la administración, piensan que por ser una copa, pueden guardar droga o cosas ahí, así que mejor siguen apoyando a la antigüita, con las toallas.
No existe la reinserción social
Jacivi tuvo que utilizar mucha estrategia y apoyo de la sociedad civil para trabajar con este sector, uno de los más vulnerados, algo complicado porque nadie quiere ir por la distancia a visitarlas, son mujeres que se encuentran abandonadas por el esposo, la mamá, los hijos, porque no pueden visitarlos constantemente; si alguien es de Palenque o Tapachula, por ejemplo, no pueden estarlas visitando.
“Al principio sí había una vibra pesada, las mujeres me recibieron con temor y desconfianza, me preguntaron qué buscaba, qué quería, y tuve que trabajar para ganarme su confianza, movida por la misma empatía de ser mujeres y saber que ocupamos de la bendita toalla”, señaló.
Su iniciativa ha sido apoyada ya que como sociedad tenemos más posibilidad de apoyarlas, pues al principio se juzga que estar presa es un castigo y se les abandona, independientemente de ello son seres humanos que necesitan el apoyo y damos por sentado que tienen familia, si bien el hombre y la mujer delinquen de manera diferente, a ellas se les olvida y abandona.

“No es posible ver a otra mujer usando pedazos de tela, de papel, de periódico mojado, de algodón si bien les va para su mes, por eso es un gran privilegio apoyarlas con las toallas, ya un shampoo o una bolsa se reciben con cariño, pienso que el día de mañana, la mayoría van a salir y tu bolsa estará reciclada y usada por otra mujer”, señaló.
Afortunadamente, la gente se fue sumando en donar más cosas, ahora también donan ropa, despensa o libros, lo que abone a la reinserción social, que según Jacivi, no existe desde el punto de vista administrativo porque siempre están carentes de todo, pero a través de esta fundación y de la sociedad, la respuesta ha sido buena y se ha avanzado a ayudarlas.
Hay también una población de 14 niños que nacieron ahí dentro de cero a cuatro años de edad, dos son recién nacidos y los demás tienen dos o cuatro años viviendo dentro con ellas, otro gran avance es que gracias al apoyo del gobierno y la fundación, hay una guardería y están mejor atendidos, por lo que en las colectas también piden leche, pañales, medicamentos o ropa para llevárselos.
Esta fundación busca llevarles un poco de ayuda, comprensión e integración a estas mujeres, muchas de ellas presas por un delito que no cometieron, pero que en cualquier caso siguen teniendo necesidades fisiológicas y necesitando la ayuda de una sociedad que debe ser cada vez menos apática.
