Día Mundial del Braille, el idioma para quienes no pueden ver
- ALEJANDRA OROZCO
- 6 ene 2019
- 3 Min. de lectura

Tuxtla.- Recientemente, se celebró el primer Día Mundial del Braille, precisamente el 4 de enero, que coincide con la fecha de nacimiento de su creador, el francés Louis Braille. La fecha fue elegida desde el año 2000 por la Unión Mundial de Ciegos, y fue hasta el año pasado que se proclamó de manera oficial por la Asamblea General de la ONU.
El braille es un alfabeto con el que pueden representarse letras, signos de puntuación, números y claves musicales, que consiste en seis puntos en relieve organizados como una matriz de tres filas por dos columnas, convencionalmente se numeran de arriba a abajo y de izquierda a derecha, y se pueden obtener en total 64 combinaciones diferentes.
Sin embargo, no se trata de un idioma, sino de un alfabeto que usa sistema binario y tiene reconocimiento internacional; en total tiene 256 caracteres que forman las combinaciones antes mencionadas.
Ahora es posible encontrar escritura en Braille no solo en los textos que se crean para gente invidente, también en billetes y ascensores. Los ciegos tienen computadoras con los teclados en Braille, móviles e incluso impresoras.
Los que nacen ciegos comienzan a aprenderlo desde pequeños, y quienes se volvieron invidentes, lo aprenden de forma rápida, puesto que es la puerta a nivel de comunicación con el mundo más importante y reemplazando al sentido de la vista y de forma ordenada e inteligente.
Según el artículo 2 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, es considerado un medio de comunicación esencial para la educación, la libertad de expresión y el acceso a la información.
En todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2018 existían en promedio mil 300 millones de personas con algún tipo de discapacidad visual, lo que aumenta las posibilidades de que vivan en pobreza y se encuentren en desventaja para acceder a la educación y empleo.
Al considerar datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014 (ENADID) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de los 119 millones de personas que viven en el país, siete millones 184 mil 054 tienen alguna capacidad diferente; es decir, 6 por ciento de la población, de los cuales cuatro millones 196 mil 875 tienen discapacidad visual.

Hay pocos avances en la materia, por ejemplo, recién se anunció que se traducirán a braille las leyes de trasparencia en todos los estados, para que este grupo tenga conocimiento de sus derechos de acceso a la información pública, fuera de eso, son pocos los documentos oficiales que se han llevado a este alfabeto.
Otro factor a considerar, es que los libros en braille tienen un costo 50 por ciento mayor a los tradicionales, por lo que es más complicado para las personas con esta discapacidad hacerse de ellos, y no se encuentran estos ejemplares en todas las bibliotecas.
Problemática local
En Chiapas, las enfermedades oculares crónicas son la principal causa de pérdida de visión, algunos errores de refracción no corregidos y las cataratas no operadas son las dos causas principales de discapacidad visual, señaló Maritza Elizabeth Ovilla Pérez, Oftalmóloga de la Unidad Médica de Atención Ambulatoria (UMAA) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Explicó que la función visual se clasifica en cuatro categorías principales: visión normal, discapacidad visual moderada, discapacidad visual grave, ceguera y que los síntomas son problemas de adaptación de la vista en habitaciones oscuras o en el exterior por la noche, dificultad para enfocar objetos próximos o lejanos, parpadear o entrecerrar los ojos debido a sensibilidad excesiva a la luz o al brillo, ojos rojos o inflamados, párpados hinchados, dolor repentino en los ojos o alrededor, ver una mancha oscura en el centro del punto de visión.
La especialista informó que el 81 por cierto de las personas con ceguera o discapacidad visual moderada a grave son mayores de 50 años, aunque existen casos en niños de 12 años y este padecimiento va en aumento, más personas están en riesgo de sufrir discapacidad visual por enfermedades oculares crónicas.
