Doña Adelita, alimentando a generaciones de humanistas
- ALEJANDRA OROZCO
- 9 may 2019
- 2 Min. de lectura

Tuxtla.- Para quien pasó por la Facultad de Humanidades las últimas 20 generaciones, hay cosas que se quedan en la memoria: el gallinero, algunos maestros, y también doña Adelita y sus chilaquiles.
Desde 2009, Adela Pérez Flores inicia junto a su hermana una cafetería dentro de la Facultad de Humanidades de la Unach, consolidándose por su sazón y trato humanitario con los alumnos, quienes la llegaron a ver como una mamá, y ella a verlos como hijos.
“El secreto durante todos estos años es atenderlos súper bien, nos veíamos como mamá e hijos, muchos me buscaban y me contaban sus cosas, llegamos a encariñarnos mucho, gracias al buen trato”.
Desde entonces, lo más vendido eran los huaraches, gringas, suizas y los famosos chilaquiles, que primero eran de salsa roja y pollo deshebrado, pero los chavos los iban armando al gusto, se los pedían con asada, cochito o pastor, y de ahí nace este concepto nuevo y mejorado.
“Yo entré contratada por el director en 2009, luego lo cambian y hasta ahí llega mi contrato, me salgo y rento un local cerca de Humanidades pero era muy chiquito, los chavos comían en la calle, y la cafetería de la escuela queda vacía prácticamente por dos años, se dan cuenta, me vuelven a llamar y pasa lo mismo, hace un año cambian de director y me vuelven a pedir la cafetería”.

Pero doña Adelita no se dio por vencida, pues sabía que seguía atrayendo a los chicos y que la seguirían, además de conquistar el paladar de nuevos comensales, eso la motivó a buscar un local cerca de la escuela, porque la siguen buscando a pesar de ya no estar dentro de la cafetería, y se asocia con su hermana creando un nuevo concepto.
Se trata de un local muy cercano a la escuela, en Terán, donde puedes armar tus propios chilaquiles eligiendo entre salsa roja, verde, chipotle, jalapeño o mole, agregarle cualquier guiso de tu elección y complementos como huevo o aguacate, también tiene los antojitos de antaño, incluso los que no están en el menú.
“Los chavos vienen y me piden que les haga su huarache, no lo tengo en la carta pero sí se los hacemos, las gringas y suizas las implementamos en ese entonces de tamaño grande para que se llenaran, poníamos salsa, rábano y repollo con cilantro en una mesa para que ellos le pusieran lo que quisieran, y es lo que les gustaba en su momento, le ponían demasiado pero se lo comían”.
Adelita ya traía las ideas para tratar de ejecutarlas, sí fue difícil y complicado sacar los permisos, los trámites, pero junto con su hermana se han encargado de sacar adelante este sueño, por lo que espera que viejos estudiantes y nuevas generaciones la conozcan, la visiten y prueben su sazón, renovado pero delicioso como siempre, con paquetes a un precio especial para los estudiantes.
