¿Qué debe comer una futura mamá?
- ALEJANDRA OROZCO
- 27 sept 2019
- 3 Min. de lectura
Tuxtla.- Hola de nuevo, y muchas gracias por leer la primera columna de mi gran hazaña, saber que les gusta lo que comparto enriquece esta experiencia y me hace aún más feliz de lo que ya soy.

¿Saben qué otra cosa me hace feliz? Comer, siempre ha sido de mis cosas favoritas y cuando supe que estaba embarazada, pensé: “lo que necesitaba, un pretexto para comer lo que quiera y olvidarme de cuidar la línea”… o tratar de cuidarla, porque siempre me ha costado bastante.
Pero la efusión pasó rápido, porque sí, ahora tengo que comer “por dos”, pero esto no quiere decir que deba comer el doble de porciones, sino que tengo que pensar en que estoy creando a una personita que debe crecer saludable, fuerte y llena de energía.
Se los juro, cuando me tengo que comer un hot dog o algún tipo de comida rápida, o cuando se me antoja algo “chatarra”, me siento culpable… sí lo disfruto, porque a veces el antojo gana, pero pienso que todo eso va a parar a mi bebé, y quisiera solo comer frutas y verduras para que se nutra con lo mejor.

No se trata de solo comer verduras, sino de llevar una alimentación equilibrada, he investigado al respecto y sé que tengo que aumentar el consumo de frutas, verduras, hojas verdes, carnes magras, pescado, cereales, frutos secos…
Y sí me dan ganas de comer saludable, lo que me cuesta es tener que bajarle a las grasas y, sobre todo, a los azúcares y harinas refinados, como pastelitos, dulces, galletas, chocolates, ¡pizza! …pero lo que hago es equilibrar su consumo y, si antes me echaba media pizza, me quito el antojo solo con una o dos rebanadas.
Además, ya no puedo comer de la forma abundante a la que estaba acostumbrada, porque algo que no me ha abandonado –aunque me juraron que a los tres meses se quitaban- son los ascos y las agruras, por lo que tengo que hacer comidas más ligeras, pero más seguido.
¿Cómo lo explico? Si como mucho, me dan agruras, y si paso mucho tiempo sin comer, también me dan agruras. Y por más que me vence el sueño y a veces me levanto hasta después de las 11 de la mañana, hago un esfuerzo por despertarme a buena hora para desayunar, a medio día comerme una fruta o algunas semillas, comer sin traspasarme, buscar algún otro snack saludable –casi siempre saludable- en la tarde y cenar, no tan tarde, para poder dormir sin sentir que me voy a guacarear.
Lo que de plano me prohibieron son los ceviches y los huevos semi cocidos, todo tiene que estar bien cocinado para evitar la salmonella o alguna otra enfermedad, porque no puedo tomar ningún medicamento y menos antibióticos.

También tuve que bajarle a mi preciado café, solo me permito una taza de vez en cuando, y mejor si es descafeinado… algún día, mi bebé entenderá todo lo que estoy sacrificando por él o ella… aunque ni es tanto sacrificio, no cuesta tanto sabiendo que rendirá frutos.
En general, la cafeína puede provocar bajo peso en el bebé, pero no solo se trata de evitar el café, sino también algunos tés, el refresco de cola, y el chocolate… eso último sí me duele, por lo que tengo que ir midiendo mis porciones de chocolate.
Una mujer embarazada puede comer de todo, cuidando los carbohidratos, grasas y azúcares como cualquier persona, porque si subes más de los kilos que te recomiendan, después del parto será más difícil bajar esos kilos, además, hay riesgo de desarrollar diabetes gestacional si se abusa de algunos alimentos.
A mis ya casi cuatro meses, apenas he subido dos kilos, como tal no es que tengas que subir uno por mes… se trata de no rebasar cierto límite que tu nutriólogo o médico te recomienda según tu composición corporal, por salud propia y del bebé.
Aún no me dan esos antojos raros… pero si me ven de malas porque tengo hambre, o si siempre me ven picando o comiendo algo, recuerden que tengo pretexto, y que lo hago por mi bien, el del bebé y de los que me rodean… porque cuando tengo hambre, soy un monstruo.