Aún hay “fuerte simulación” de mujeres como presidentas municipales
- RUBÉN PÉREZ
- 24 may 2020
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Tuxtla.- En la actualidad, 33 municipios (15 son indígenas) de los 125 que hay en Chiapas tienen presidentas municipales, sin embargo eso no garantiza que sean gobernados por ellas, pues en el 75% se prescinde del fenómeno de la usurpación, advirtió Aracely Burguete Cal y Mayor, integrante de la Red por la Paridad Efectiva (Repare).

En el momento en que hacía dicha pesquisa, en el año 2014, recordó que se presentó una simulación del principio de constitucionalidad de la Ley de Paridad, y se trató de que en ese momento las autoridades electorales no cumplieron con la paridad, y en cambio “simularon y engañaron”, lo que se instaló como una política de Estado.
A partir de entonces, aseveró que la credencial de elector es la única evidencia de la paridad en Chiapas, lo que significa que no se han podido remontar esos vicios, los cuales “vienen con un antecedente de simulación reiterada, porque los partidos políticos se acostumbraron a manejar el tema de la representación de género mediante las simulaciones”.
Para ella, dijo, es una pena que, a lo largo de 106 años de la historia de los municipios en Chiapas, poco más del 97 por ciento de alcaldes han sido varones y el resto mujeres.
En la entidad, la especialista en Sociología por la UNAM explicó que 5 mil 654 personas han ocupado el cargo de alcalde. No obstante, lo más lamentable, advirtió, es que las 129 mujeres que han sido munícipes, lo lograron en los últimos 50 años, es decir de 1971 a la fecha, “ante ese impacto de los números, me pregunté por qué ocurría eso, y por eso indagué más para comprender esos resultados”.
Aracely Burguete refirió que tan es así que se han dado otros tópicos importantes como el de las llamadas “Juanitas” que, por cierto, hubo varias en Chiapas, “y luego vino el fenómeno de la simulación, luego de las ‘Manuelitas’, que significó la renuncia masiva de regidoras y otras que estaban en listas para ocupar los cargos”.
Por ello, comentó que están convencidas de que la simulación forma parte de la historia política de Estado, “y permea de muchas triquiñuelas que comienzan desde la excepción hasta actos simulados”.