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Los zoques, una civilización de “mucha altura”

  • RUBÉN PÉREZ
  • 2 mar
  • 3 Min. de lectura

Tuxtla.- En la actualidad, se cuenta con un proyecto de investigación, centrado en la arqueología del área zoque, informó Josué Lozada, profesor de la licenciatura en Arqueología de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).


Aparte de la cultura maya, recordó en una entrevista, en la entidad chiapaneca se desarrollaron otras civilizaciones como la zoque y la chiapaneca; la primera creció en la región central de la entidad. 

De hecho, apuntó que se trata de una arqueología interesante porque la zoque se centraba mucho en el uso de las cuevas, y también en el arte rupestre como un sistema de comunicación, mismo que funcionó como las redes sociales de los antiguos zoques.

Es decir, especificó el también investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ellos se comunicaron con otras personas a través de las pinturas o petrograbados que elucubraban sobre las rocas, es decir que enviaban mensajes a otros grupos y se comunicaban con las deidades por medio de ese arte rupestre.

Este último es, prácticamente, la producción pictórica sobre una superficie rocosa, la cual puede ser pintura o petrograbado; “así dejaban mensajes para el futuro”, reiteró el experto, quien rememoró que los zoques tienen varios asentamientos en la Depresión Central de Chiapas como ocurre con el municipio de Ocozocoautla, uno de los más importantes.

Detalló que este tipo de arte se puede hallar en las altas paredes del cañón del río La Venta, y también en algunas cuevas de la localidad de Ocuilapa o en simas, formaciones rocosas o calcáreas que, alguna vez, fueron cuevas y se colapsaron, pero quedaron en forma de hoyos, como sucede con las simas de las Cotorras o del Tigre o del Nucú.

“Estos lugares fueron utilizados por los zoques para plasmar el arte rupestre, hay desde figuras humanas, hasta antropomorfas o geométricas que nos hablan de la observación de los astros”, subrayó, y aclaró que este tipo de pinturas se sitúan en lugares de difícil acceso.

“VOLABAN”

Resaltó que es sorprende cómo los zoques tenían que escalar grandes alturas (entre 20 y 50 metros), por lo que fueron pioneros en hacer eso no sólo en Mesoamérica sino en todo el mundo.

Aclaró que, para poder hacer los estudios necesarios, tienen que apoyarse de grupos de exploración, llegan a los lugares, hacen los registros (con los permisos correspondientes), se toman fotografías y otros datos que permitan realzar el pigmento que se pudo perder.

LO QUE SE HA DESCUBIERTO

Cuando ya se tiene el dibujo, dijo, se hace la interpretación de la pintura, es decir del mensaje que se trata de enviar a partir de la iconografía plasmada en el sitio.

Puntualizó que también llevan a efecto estudios de arqueometría, por medio de la cual se analiza la composición química del pigmento para saber de dónde los zoques obtuvieron el mismo, o de qué mineral se consiguió el color para la pintura rupestre.

Entre algunos mensajes que han detectado, destacó que se tratan de escenas rituales, como sucede en la Sima de las Cotorras donde se observan figuras humanas en posiciones dinámicas, es decir como danzantes, quienes también sostienen con sus manos instrumentos musicales.

De hecho, mencionó que también aparecen algunos “tocados” que son muy antiguos, lo que podría traducirse en un antecedente de lo que es el Carnaval Zoque en Ocozocoautla de Espinosa.

Estas pinturas, agregó, son prehispánicas y la mayoría de ellas datan del periodo Postclásico, del año 900 d.C. hasta la llegada de los españoles, como parte de la última etapa del periodo Mesoamericano.


“Hablamos de después del colapso de la civilización maya y de los mismos zoques; me refiero al colapso porque muchas ciudades quedaron abandonadas, hubo una gran sequía en esta región, incluyendo Chiapas; y hablamos hasta de Palenque, Yaxchilán y otros”.

Entre otros detalles, subrayó que las pinturas rojas fueron elaboradas con hematita, un óxido de hierro, mientras que el negro se obtenía del óxido de manganeso, el amarillo del agüetita, entre otras como las verdes, “las cuales son raras y escasas, pero estas últimas provienen del cobre”.

Tras el abandono de sus asentamientos, los zoques también tenían la necesidad de comunicarse más con sus deidades, y por ello el arte rupestre funcionó para lo primero, “pensamos que muchos rituales que se hacían en las cuevas eran para solicitar lluvias para las buenas cosechas y la buena fertilidad”.

Una gran parte de esas cuevas de la región zoque, detalló el experto, también tienen grandes depósitos de cerámica negra y ahumada, mismas que es más antigua, entre el 200 y 600 d. C., y los zoques empezaron a acumular vasijas que ponían debajo de las estalactitas para captar el agua sagrada, lo que consideraban un ritual propiciatorio de lluvia.

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