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Olvia Laura Hernández, la mujer detrás de Tacos Pau

  • ALEJANDRA OROZCO
  • 19 mar
  • 9 Min. de lectura

Tuxtla.- Olvia Laura Hernández es una chiapaneca por convicción, si bien nació en Oaxaca, ha pasado toda su vida aquí, donde ha construido un legado de 20 años elaborando los tacos más emblemáticos y que no pueden faltar en los eventos: Tacos Pau, una historia de emprendimiento, resiliencia y empoderamiento femenino… todo comenzó cuando su mamá, que era enfermera, se va a vivir a la CDMX, y en la casa de médicos donde vivía, tenían dos niñas a las que cuidaba, una de ellas se llamaba Olvia, y le gustó tanto, que prometió nombrar así a alguna de sus hijas… ella es la segunda de cinco hermanos, y le tocó llamarse así.


“Yo estudié administración de empresas turísticas, me voy a vivir a Huatulco hace muchos años, donde estuve siete años como gerente de recepción, me toca atender una convención de periodistas y escritores, y uno de ellos me dice que llevo el nombre de una mujer muy emblemática en los años 60 en Austria, una emperatriz que hizo mucho por su país, por lo que debía sentirme orgullosa por llevar ese nombre y comienzo a usarlo en vez de presentarme como Laura, luego me enamoro de un chiapaneco, en Tapachula nace mi hija mayor, Paulina de ahí el nombre de Tacos Pau, de ahí vengo a vivir a Tuxtla, ya tenía mi vida organizada, pero quería hacer algo, no quería quedarme así, entonces empiezo a conciliar, poniendo como prioridad a mis niñas de seis y dos años”, mencionó.

Al ser una edad clave para la formación de sus hijas, empieza a buscar algo que le permitiera ocuparse de 7 a 4 que estaban en el colegio y dedicarles tiempo en la tarde, primero quiso manejar una flotilla de taxis, pero lo descartó, después surge el auge de las tortillerías, porque era un negocio muy rentable, aunque hoy no, y recuerda que en Arriaga conoció a una señora que vendía pan, antes era mecanografista pero después de 15 años decide volver a trabajar, retomar lo que dejó, pero decidió hacer una pausa, ella considera que todo esto no es suerte, es dedicación y formación, cuando escucha su historia le resonó, al final no se hizo el plan A ni el B, entonces decide vender comida en un remolque, porque en aquel entonces no había remolques de comida en Chiapas, idea que vio años atrás en una subasta de maquinaria en Estados Unidos, donde a la hora del lunch los dirigen a la explanada y había 20 remolques con especialidades.


“Fue algo muy viable porque es algo muy regional aquí a mediodía salir a buscar el tentempié, visité varias taquerías para saber qué era lo que buscaba el chiapaneco, cuando lo rotulan me voy enamorando más de mi proyecto, arrancamos un 7 de noviembre de 2005 a las 12 del día, al mes ya vendía 30 kilos, era muchísimo, una locura, el primer remolque fue el de La Salle, porque quería estar cerca de casa para seguir pendiente de mis hijos, empezamos a implementar la mejora continua, y es que ya no puedes engañar a un cliente, se da cuenta si le das gato por liebre, si muevo un ingrediente de mi receta es solo para mejor, el cliente se casa con el sabor y calidad y no es negociable, mucha gente me decía, no des tus recetas, pero un experto dijo que muchas recetas han muerto porque las abuelas se las llevaron sin compartir, yo no me voy a guardar ningún ingrediente porque agradezco a cada cliente que me dio sugerencias, que probé e implemente, al final el talento es tuyo, tú lo desarrollaste, el sazón es único”, consideró.

Aplaudió que hoy hay asociaciones, cámaras, hay más apertura, si hubiera tenido esa ayuda tiempo atrás hubiera sido más fácil, pero no todos son así, la vida le ha enseñado que aunque no le den las gracias, se va a quedar con esa satisfacción de ayudar, así fue creciendo, desde que una amiga le pide una taquiza para 50 personas, en ese entonces ella andaba perdida en cantidades, hizo como para 200, como trabajó para una cadena de hoteles todo incluido, innovó con el concepto de taquiza todo incluido, luego vino la inauguración de un colegio, un evento para mil personas, eso la motivó a salir de su área de confort, tenía cinco años en el negocio, pidió opiniones, y desde ahí ya no tiene temor en hacer eventos grandes, porque fue y pidió ayuda.

“Mi mamá quedó viuda muy jovencita, era enfermera y tenía tres trabajos, mañana, tarde y noche, mi abuelita los domingos nos bañaba y llevaba a todos a verla, esa resiliencia nace desde la niñez, no fue fácil, sí le batallamos pero la historia no se tiene que repetir, la vida me ha llevado por escenarios y situaciones, la mayoría de mis colaboradoras son madres solteras, por eso planeamos todo cuando vienen las graduaciones y clausuras, es la única forma, soy muy aferrada, me han tocado situaciones complicadas pero soy una mujer con mucha fe, muy creyente, soy mamá de un bebé prematuro, donde la ciencia dijo no y la fe dijo que sí, nació de cinco meses y tres semanas, la vida te va llevando, a veces se te olvidan cosas que no se te deben olvidar, recibí atención en un hospital público, teníamos que estar ahí para replantearnos la vida”, compartió.

Otra gran maestra fue la pandemia, que le enseñó que todos estamos en el mismo mar, la vida va muy aprisa y no todos pueden, ahora no se le da la oportunidad a los jóvenes, su hija estudió una carrera que al final no quería, pero la hicieron terminarla porque implicaba un esfuerzo muy grande tenerla estudiando, es algo que está pasando, a su generación desde chiquitos les decían qué estudiar y se casaban con esa carrera, no había más, hoy hay un mundo de posibilidades, cuando terminó la prepa su mamá no quería que se fuera, la soltaron hasta los 20 años y lo agradece, esas vivencias siempre las va a compartir.

“De 2005 a 2007, Tacos Pau fue aprendizaje, llegaban las mamás del colegio y me decían que mi casa olía a cebolla, yo no lo sentía, cuando empiezo a ver y dimensionar, yo no había escuchado del choque frío, esperaba muchísimo para terminar un proceso, a veces no se hacía bien y había que desechar esa producción, estaba en casa sin pagar luz ni renta, ya cuando sacamos el tercer remolque ya no entrábamos, en 2007 me independizo, busco un lugar adecuado, he tenido la fortuna de tener gente buena en mi equipo, lo que decretas lo logras, cuando voy a ese lugar y dije, esto va a ser para mi, hoy tenemos unas instalaciones muy padres, producto de 20 años de trabajo, de agarrar ese compromiso, de trabajar por esa meta y lo logré, de 2007 a 2014 tuvimos un crecimiento exponencial, muchas cosas que no había implementado, aunque se hacían de manera correcta, sí me sucedió lo de la curva de las empresas”, reconoció.

En 2014, se convierte en mamá por tercera vez, tuvo que soltar la empresa y casi la pierde, porque su prioridad era su criatura, que tenía 1% de posibilidades de vivir, estuvo grave, cuando lo iba a ver al hospital regional era duro, el personal de salud tenía un valor agregado, con todas las limitaciones hacían maravillas y atendieron a todos por igual, no sabían si iba a tener algún daño neurológico, ambos lucharon por su vida, ella padeció preclampsia, detonada entre otras cosas por la edad en que tuvo a su bebé, eso la regresó a decir, está muy bien el negocio, pero hay gente que no la está pasando bien, hay que saber pedir, ella es muy creyente de la virgen de Guadalupe, y le dijo, concédemelo como tú quieras, hoy es un niño sano y sin secuelas.

“Fui víctima de cosas muy desagradables como muchas empresarias, pero me enfoqué en él, cuando regreso todo estaba aparentemente bien, y se viene la pandemia, solo mi resiliencia me mantuvo de pie, yo era asmática, se acaban los eventos, la carga operativa, los remolques dejaron de vender, después todo se acomodó para las comidas a casa, pero primero todo se paralizó, veía las caras de angustia en la empresa, negocié situaciones, como en el hotel, cuando es temporada baja, la habitación más cara es la que no se renta, te mandaban a descansar 15 días y te pagaban 20, todo eso lo fui implementando, tuvimos contagios pero sin pérdidas humanas, hicimos rutas para acercarlos a su casa porque era un peligro el transporte, cuando eres profesional tienes que evaluar qué te conviene, si no luego te cobra factura”, recordó.


En ese tiempo, le habló una refresquera que había incrementado sus ventas, y como incentivo le llevaban desayuno a sus empleados los sábados, entonces le habla el gerente, pero no querían buffet, empieza a estuchar los tacos y les encantó, empezó a armar los box lunch todos los sábados, de 10 de la noche a 6 de la mañana, agradece a Dios la oportunidad, ya que no estaban preparados para esa contingencia, mucha gente decidió no continuar, eso la fortaleció y le permitió desarrollar algo que no sabía, para la última entrega ya había agotado de todo, hasta procesar mil 500 chiles en una noche, y es que cuando tienes la necesidad sacas el servicio, los apoyaron con lo demás, se terminó y les agradeció, pensaba que de haber cerrado el negocio, hoy en día seguiría pagando demandas, tuvo la resiliencia de quedarse y hacer cosas que no había hecho, es importante vivirlas, son cosas que no esperaba.

“Tengo la misma fe y empeño, soy nerviosa, lo normal, la vida me ha llevado, yo inicié muy fácil, no hubo situaciones que no pudiera resolver, hay personas que inician un emprendimiento con una necesidad, hay que verlas y apoyarlas, en un punto yo me sentía entre que ir y regresar, en un punto vulnerable de la empresa, adquirí deudas, pérdidas materiales, y una mujer muy talentosa y exitosa me dijo, regrésate a como iniciaste, pero esta vez no llevas las de perder porque tienes experiencia de casi 20 años, muchos tropiezos, replantea, analiza, y empecé a ver qué es lo que les gusta, darme el tiempo de acercarme a mis clientes, yo recuerdo que cuando me iba a graduar llegó un conferencista y nos dijo que veía mucho talento, a chavos con muchas capacidades, pero que tenían que emplearse y no en una empresa familiar, sino recibir órdenes, cumplir un horario, trabajar en equipo”, recordó.

Señaló que si lanzas tu proyecto con todas las habilidades y no te sale como lo planeaste, son los proyectos que se van quedando en el camino, recién egresada se quería comer el mundo, su primera prueba fue estar una semana en la máquina lavalozas, todavía recuerda el olor de esas máquinas, fue su prueba de fuego, el que haya empezado lavando mil 500 platos, ponerlos uno por uno fue parte de la experiencia, hoy, su hija mayor estudió ciencias políticas y administración pública, y es que dijo que como papás tenemos expectativas wow, pero esta generación va por dinero rápido, fácil y honrado, ella decidió desarrollarse en bienes y raíces en Cancún y le está yendo increíble, al final se trata de hacer lo que te guste con pasión, prepararte; la segunda, está estudiando medicina, se siente doblemente bendecida, ella no fue médico y es una carrera que se requiere siempre, y el pilón s de una generación diferente, le gusta el negocio, le pregunta, ya que sus hermanas no quisieron quedarse con el negocio.


“Ahorita estamos lanzando el empacado al alto vacío con muy buena aceptación, siempre hay que tocar puertas, el no ya está, la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias lanzó una convocatoria, y no dimensioné lo que implicaba, no teníamos para invertir pero todo era accesible, gracias al acompañamiento de dos chicos muy comprometidos, ingenieros industriales, y el interés de Oxxo de tener el producto en tienda, cuando evalúan la empresa eso nos permite aprender las tendencias vigentes que no habíamos aplicado, ya teníamos los baños María pero desconectados, porque teníamos lavaderos funcionales, pero la NOM me dice que los derribe, esa implementación nos llevó a mejorar, fue padrísimo, un refresh de cosas que estaban funcionando bien pero podían mejorar, o las repisas, que no podían ser de triplay, y al cotizar era muchísima inversión, entonces resolvimos forrando todos los stands, cubriendo todo, fue un aprendizaje que teníamos que vivir, qué bueno que fue en pandemia”, señaló.

Puedes buscarla como Tacos Pau en Facebook e Instagram, actualmente cuentan con seis sucursales en horario de 7 a 3, una sobre el boulevard La Salle, que fue el que le enseñó, me dio las tablas; otro por Chedraui oriente, por la zona militar, por la Cabeza Maya, por donde estaba el banco, frente a la Fiscalía General del Estado y el hospital Gómez Maza… recuerda que cuando todo empezó, tenía que llevar los remolques todos los días, por temor a los grafiteros, pero en pandemia el costo resultó elevadísimo, mucha gente no sabía que ella era la dueña, siempre alguien le ayudó y en lo que pueda también lo hará, invita a buscar espacios, a usar las tecnologías como herramientas, pues a veces una llamada es lo que su cliente necesita.

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