“Siempre se me notaron las plumas”: Maricarmen
- ALEJANDRA OROZCO
- 9 jun 2022
- 3 Min. de lectura
Desde que era niña, Maricarmen siempre supo que era diferente. Jugaba a las muñecas, a la comidita, agarraba sus trastecitos y jugaba a ser la mamá, y nunca encajó con los otros niños de su edad, pues ella, nació en el cuerpo de uno.

Empezó a tener noción de esto desde los cuatro o cinco años, siempre reconociendo la diferencia con otros niños, pero creció sabiendo que era algo malo, precaminoso, que la marcaría y la perseguiría por siempre.
"Me descubren a la edad de seis años con la ropa de mi abuelita, maquillándome como mi abuelita materna, y ahí es donde me doy cuenta que siempre iba a sufrir el estigma, el rechazo, el oprobio, incluso de mi propia familia externa", recordó.
Se define como una marica no binaria, aunque asumida femenina, es decir, una persona trans que está contra la dicotomía del género macho/hembra, se identifica con el no binarismo pero se asume como “ella”, aunque la M que hoy aparece en su INE, no es de Mujer, sino de “Marica”, de “Mampa”.
“Mis padres siempre me brindaron apoyo en todas mis transiciones, desde maquillarme en la secundaria y preparatoria, donde empecé a hormonizarme, yo vivía en el closet al no conocer el término trans y todo el bagaje que tiene, cuando fui leyendo me di cuenta que no era tan especial como yo pensaba, ni tan diferente o rara, me di cuenta que no era la única, nunca salí del closet pero siempre se me notaron las plumas, desde un avión... me gritan guapa, porque se me nota lo guapa, y lo femenina”, nos cuenta.
Maricarmen usa el pelo largo, que casi siempre adorna con una diadema que combina con su ropa; maquillaje, pestañas largas y tupidas, le gusta usar accesorios como collares, anillos y pulseras, y camina orgullosa de quien es, con su bolso siempre a juego, aunque en su pasado no podía ser tan abierta ni coqueta.
Recuerda que siempre sufrió en la secundaria, por parte del profesorado, del director, que le decían que no podía llegar maquillada o con ropa de mujer, sin embargo su papá la defendió, porque en los estatutos no lo marcaba y sabía que no afectaba su aprendizaje, todo esto quedó atrás cuando hace tres años, logró hacer el cambio legal de su identidad, aunque actualmente otras compañeras todavía están en esa lucha.

“Es muy importante poder portar una identificación acorde a lo que eres, en mi caso sigue permeando la discriminación, pero los derechos humanos y leyes son mecanismos de lucha cotidiana y de defensa para seguir viviendo una vida digna, yo conseguí mis documentos con un amparo indirecto, los trámites duraron de cuatro a seis meses, fue rápido porque ya había antecedentes de otras compañeras que lo habían logrado antes”, describió.
Maricarmen cuenta con INE, cédula profesional, acta de nacimiento, CURP, papeles escolares, actualmente está en trámites para renovar su pasaporte con los nuevos datos, esperando no sufrir ningún tipo de discriminación o traba en este proceso.
“Me da mucha tranquilidad poder subirme a un camión y enseñar mi credencial y saber que no va a haber ningún problema, lo que están viendo es lo que hay, una mujer transgénero que se va a subir a un camión, este proceso me dio mucha seguridad, me subió mi autoestima podría decir, me dignificó en pocas palabras".
Actualmente, sigue su proceso de hormonización con un endocrinólogo, aunque no quiere someterse a cirugías para modificar su cuerpo porque le gusta tal como es, sí quiere definir y feminizar algunas partes de su cuerpo, por ejemplo que le crezcan los senos, agudizar la voz, quizá más adelante una cirugía de rostro por mera vanidad, aunque no quiere implantes en ninguna parte de su cuerpo.
“En su momento sí pensé en el cambio de sexo, pero muchas amigas que se lo hicieron perdieron sensibilidad, no la tienen, solo es por una cuestión de cumplir o demostrar algo, a mi no me interesa en absoluto, me gusta mi pene, me gusta sentir y no pienso quitármelo por nadie”, señaló.
A sus treinta y tantos años, es abogada, tiene un trabajo estable en una notaría, también es activista y defensora de derechos humanos y sobre todo de la comunidad LGBT, tiene su faceta de escritora y está por lanzar un libro de crónica y cuento: está viviendo una etapa muy bonita.
"Prácticamente estoy muy plena, emocionalmente estoy muy bien, tengo un novio que amo muchísimo y que me ama con todo lo que implica, creo que puedo decir que a esta edad soy muy feliz porque estoy haciendo lo que quiero y estoy en el lugar en el que tengo que estar", finalizó.
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